Diamantes Rústicos

“A este Cristo proclamamos, aconsejando y enseñando con toda sabiduría a todos los seres humanos, para presentarlos a todos perfectos [completes y maduros] en él.”1

Es cierto que Dios nos ama y acepta tal como somos, pero nos ama demasiado para dejarnos tal y como estamos.

El diseño de Dios para cada uno de nosotros es que lleguemos a ser la persona que el previo que fuéramos — no solo para recibir perdón por nuestros pecados y el regalo de la vida eterna, pero también para crecer y llegar a ser maduros, ser hechos completos, resolver cualquier y toda relación dañada, y aprender como amar y aceptarnos a nosotros, a otros, y a Dios mas plenamente.

El perdón y la vida eterna son regalos de Dios. No hay nada que podamos hacer para merecerlos. Los recibimos por fe en Jesucristo. Pero el crecimiento y madurez son un proceso de toda la vida. Estos son nuestra responsabilidad. Cuando empezamos, somos como diamantes rústicos. El ser pulido toma mucho tiempo y mucho trabajo.

Como dijo Stuart Briscoe, “El mismo sol que derrite la cera endurece la arcilla.” En la misma manera la disciplina de Dios endurece a algunas personas y llegan a ser amargados; en otros produce gentileza, un espíritu de amor, crecimiento y madurez. La voluntad de Dios es lo segundo, pero la decisión es nuestra.

Oración sugerida: “Querido Dios, en cada prueba por favor ayúdame a ver lo que necesito aprender, lo que necesito cambiar, y como puedo seguir creciendo para llegar a ser la persona que tienes prevista para mí. Y por favor dame la gracia y el valor que necesito para someterme a ti para que me moldees. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”

1. Colosenses 1:28 (NVI).

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