Lo Que Proyectamos

“Cada uno cosecha lo que siembra.”1

Recientemente un hombre se estaba quejando diciéndome como la mayoría de los hombres lo rechazaban. En su mente el estaba convencido que era completamente el problema de los demás. De la manera más cautelosa que pude trate de hacerle ver que fundamentalmente “lo que proyectamos es lo que recibimos de vuelta.”

Si una o dos personas me rechazan es de esperarse. No le voy a caer bien a todos. Esperando que todos me quieran es irrealista.

Sin embargo, si muchas personas me rechazan, entonces puedo estar razonablemente seguro que la razón probablemente esta dentro de mí. En realidad, “Tendemos tratarnos a nosotros mismos de la manera que fuimos tratados y luego los demás nos tratan de la manera que nos tratamos a nosotros mismos.” Si por ejemplo, sentí que fui rechazado de niño, tendré la tendencia de seguir actuando como si todavía sigo siendo rechazado, e imagino en mi mente que otros me siguen rechazando. Aunque esto es entendible, es auto-decepción.

Además, mientras sigamos culpando a otros por las reacciones que tengamos, nunca podremos superar nuestros problemas. Es demasiado fácil querer que otros cambien. La realidad es que la única persona que yo puedo cambiar es yo mismo. Y cuando cambie, la reacción de las personas hacia mí también cambiara—porque lo que constantemente proyecto, ¡constantemente lo recibiré de vuelta! Prácticamente es una ley de la vida. Lo que sembramos es lo que cosechamos.

El camino a la recuperación comienza con enfrentar la verdad y realidad de lo que estamos contribuyendo a los problemas que tenemos. Solo entonces podremos ayudarnos a nosotros mismos y solo entonces nos podrá ayudar Dios. La negación de la realidad es el camino a auto-destrucción. Como indico Jesús, solo la verdad nos puede hacer libres.2

Oración sugerida: “Querido Dios, por favor dame el valor para ver cualquier cosa en mi que está causando que las personas reaccionen negativamente a mí en cualquier manera. Y guíame a la ayuda que necesito para superar mis problemas. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”

1. Gálatas 6:7 (NVI).
2. Juan 8:32.

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