“Supongamos que un hermano o una hermana no tienen con qué vestirse y carecen del alimento diario, y uno de ustedes les dice: ‘Que les vaya bien; abríguense y coman hasta saciarse’, pero no les da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá eso? Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta.”1
Recuerdo una ocasión cuando yo estaba pasando por un tiempo difícil de desanimo y compartí esto con una amiga y su respuesta inmediata fue, “¿Estás en la Palabra [queriendo decir si estaba leyendo la Biblia lo suficiente], Dick?”
Me sentí mas desanimado y respondí, “Joan, ¿Qué haces tú cuando tienes hambre?”
“Ya entendí,” respondió ella.
“Lo que necesito ahorita es un amigo que me entienda y me apoye,” yo respondí.
Ciertamente creo en leer la Biblia y orar diariamente y “caminando con Dios” pero ¿quita eso nuestro dolor cuando estamos doliendo, y siempre satifase la necesidad de un corazón solitario o lastimado? Claro que no.
Cuando Elías, después de su gran victoria en el Monte Carmelo, estaba siendo amenazado por la Reina Jezabel quien lo quería matar, corrió algunas cuarenta millas para salvar su vida y estaba tan deprimido que se sentó bajo un árbol y se quería morir. Entonces Dios mando un ángel al él, ¿y dijo el ángel “Elías, levanante y ora?”
No. El ángel le dijo a Elías, “¡Levántate y come!”
Elías estaba cansado emocionalmente, espiritualmente, y físicamente. Lo que el necesitaba era una buena comida. A veces eso es lo que nosotros necesitamos también, o un buen abrazo o alguien que nos escuche, se interese por nosotros, y nos entienda, no que nos den consejos o nos traten de arreglar, pero solo que estén allí y nos den su presencia—y no necesitamos que espiritualicen o Cristianicen una necesidad humana normal por medio de dar una respuesta espiritual para un problema que no es un problema o necesidad espiritual.
En el pasaje Bíblico de hoy, Santiago tenía la razón. La verdadera religión no es solamente “caminar con Dios” pero también entender a las personas y sus necesidades inmediatas, y ministrarles en ese momento de su necesidad—así como siempre lo hacia Jesús.
Oración sugerida: “Querido Dios, ayúdame a ser sensitivo a las necesidades inmediatas que están sintiendo las personas, y ayúdame a encontrarlos en el punto donde están. Y libérame de la insensibilidad de darles respuestas vacías irrelevantes. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Santiago 2:15-17 (NVI).
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