Sanando la Herida de un Hombre Que Su Padre le Causo

“Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor.”1

A pesar de lo que claman algunas mujeres liberales, homosexuales y lesbianas que quieren ser padres, y madres que tienen hijos fuera del matrimonio (para justificar sus acciones), sobre los padres no siendo una parte importante en el desarrollo y bien estar de los niños, el hecho permanece, el plan de Dios para la paternidad y la vida de familia nunca ha cambiado, y la significancia del papel del padre (al igual que una madre) no puede ser subestimado.

“Según el Dr. T. Berry Brazelton, la participación de un padre con un niño aumenta el cociente intelectual del niño, la motivación para aprender, y el auto-estima de un niño. Además, los niños que están involucrados con su padre tienen mas probabilidad de desarrollar un sentido del humor al igual que un ‘entusiasmo interior.’”2

Es interesante también que el Dr. Frank Minirth reporta como una “investigación revelo como los niños están aprendiendo sus valores: 43 por ciento aprende de los padres, 38 por ciento por televisión, 8 por ciento por amistades, y 6 por ciento por maestros.”3

Pregúntale a cien hombres cuántos de ellos se sintieron cerca de y afirmados por sus padres y veras que unos 4 o 5 levantan la mano. He aquí está el secreto de mucha de nuestra angustia relacional y emocional. La herida causada por un padre que ha dañado nuestra alma masculina es porque nunca nos sentimos cerca de o amado por nuestro padre. Y esa herida necesita ser sanada desesperadamente. (El mismo principio también aplica a mujeres quienes cargan una herida profunda causada por sus padres.)

Hablando personalmente, desde la niñez empecé a buscar el amor en los lugares equivocados en un intento vano de llenar el vacío causado por mi padre quien estaba ausente emocionalmente. Por ejemplo, por muchos años comenzando en mi juventud, busque amor en las cosas que hacía, como el hacer muchas cosas bellas incluyendo la casa de mis sueños. Luego me especialice en palabras y escribí libros y poemas. Aprendí a llevar un grupo de personas a lágrimas, hacerlos reír hilarantemente e inspirarlos a alcanzar metas nobles. Recibí mucha aprobación pero nada de esto me hizo sentir amado.

Desafortunadamente, ninguna madre, esposa, o cualquier otra mujer puede hacer que un hombre se ame a si mismo. Una mujer atractiva a lo mejor lo haga sentir estupendo por un tiempo, pero no puede hacer que se sienta amado o que es un gran hombre, no importa que tan atractiva sea. Un hombre hasta puede llegar a estar intoxicado con pasión cuando conoce a una mujer bella y quizás se quiera casar con ella. Si lo hace, puede ser que despierte a una situación desagradable. No por ella, sino por el mismo. Cuando su pasión disminuya, será enfrentado con el dolor y realidad de su propia soledad y el vacio que siente.

Y para evitar enfrentarse con su dolor, buscara otra actuación, escalara otra montaña, o buscara otra mujer hermosa… y otra… para demostrarse a si mismo que es un hombre.  O amortiguara el dolor por medio del alcohol, drogas, o conductas adictivas que eventualmente arruinaran su salud, le darán cáncer, morirá de un ataque al corazón, nunca se acercara a sus seres queridos, o arruinara esas relaciones. Es decir, seguirá actuando de esta manera hasta que se enfrente a la razón por la cual busca en los lugares equivocados el amor de un padre (y/o de una madre) que nunca recibió cuando era niño.

Padres, confío que el Encuentro Diario de hoy le ayude a ver la importancia de invertir hasta su propia alma e involucrarse emocionalmente y espiritualmente en las vidas de sus hijos. Y para aquellos de nosotros que hemos sido dañados por nuestros padres, ay que parar nuestros intentos vanos de amortiguar el dolor de nuestro vacío interior, admitir la verdadera necesidad de nuestro corazón y nuestra alma, y buscar la ayuda de Dios y de un consejero de confianza (si es necesario) para encontrar sanidad para las heridas causadas por nuestros padres.

Oración sugerida: “Querido Dios, (para aquellos de nosotros que tenemos hijos – especialmente padres) ayúdame a ser el padre que tu planeaste que fuera para mis hijos. Ayúdame a siempre ser como Cristo para con ellos, y permite que crezcan sabiendo que son muy, muy amados por mi y también por ti. Y (para todos aquellos de nosotros que tenemos heridas profundas causadas por nuestros padres), por favor ayúdame a enfrentar mi herida y guíame a la ayuda que necesito para sanidad y recuperación para que pueda llegar a ser el hombre de familia y hombre de Dios que tu planeaste que fuera. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”

1. Efesios 6:4 (NVI).
2. Fuente: Víctor Parachin, “The Fine Art of Good Fathering (El Arte Fino de Ser un Buen Padre),” Herald of Holiness, Febrero 1995, pp. 32-33.
3. Dr. Frank Minirth, “Withstanding the Tides of Change (Manteniéndose de Pie Contra las Corrientes del Cambio),” Today’s Better Life, p. 52.

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