“Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.”1
¿Sana Dios a personas hoy? Déjeme responder primero haciendo otra pregunta, ¿Dios contesta oración hoy? Mi respuesta es, “Algunas veces ‘si’. Algunas veces ‘no’. Algunas veces ‘espera’, y algunas veces ‘¡estamos orando la oración equivocada!’” En la Biblia, Santiago escribió sobre la oración diciendo, “Pedís, pero no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.”2 En otras palabras, cuando nuestras oraciones no son contestadas, a veces es por motivos falsos o simplemente porque estamos pidiendo mal; Es decir, estamos orando la oración equivocada.
El mismo principio aplica a la oración para sanidad. Enfermedades pueden tener muchas causas por la simple razón que vivimos en un mundo quebrado, enfermo por el pecado. Y mientras llueve “sobre los justos y los injustos por igual,”3 también “llueve” la enfermedad sobre los justos e injustos por igual.
Sin embargo, podemos evitar muchas enfermedades por medio de vivir una vida saludable, resolviendo relaciones dañadas, poniendo en bien nuestro mal, evitando estrés y resolviendo emociones negativas reprimidas tal como culpa, daño, enojo, hostilidad, envidia, temores irracionales, y otros pecados del espíritu. Es esto el porqué la Biblia, la Palabra de Dios, dice claramente que antes de aun orar por sanidad, necesitamos confesar todo pecado a Dios (y, por lo menos, a una persona segura)—incluyendo los pecados del espíritu—para poder dejar libre el camino para la sanidad.
Durante mis muchos años de estar involucrado en la vida de la iglesia desde la niñez hasta el presente, y habiendo escuchado a muchos “curanderos” en años pasados, nunca he escuchado que por lo menos uno de estos predicadores mencione las instrucciones de Santiago en cuanto a la necesidad de confesar nuestros pecados los unos a los otros antes de orar por sanidad.
Como he compartido antes, yo crecí en una familia disfuncional y fui enseñado desde muy temprana edad a enterrar y negar mis sentimientos negativos, pero cuando me di cuenta de la falacia de esta enseñanza, y me conecte con mis “emociones negativas reprimidas,” y los confesé en un grupo de apoyo para crecimiento y también a un consejero, fui sanado de años de alergias y bursitis. De hecho, estoy más saludable físicamente hoy que cuando tenía mitad de mi edad, por lo cual le doy las gracias a Dios que pude seguir los principios bíblicos para sanidad.
El hecho es que algunas enfermedades (definitivamente no todas) son síntomas de alguna falla más profunda, un pecado, o un problema no resuelto. En estas situaciones la oración por sanidad necesita ser dirigida no solamente al síntoma, pero a la causa (o causas) profundas las cuales necesitan ser confesadas y resueltas para despejar el camino para la sanidad.
Ser honesto con uno mismo, con Dios, y con por lo menos una persona de confianza es lo justo de hacer; y estas oraciones son verdaderamente poderosas y eficazes.1
Oración sugerida: “Querido Dios, cuando tenga cualquier problema no resuelto, o enfermedades, por favor consuélame con la verdad de cualquier causa en mi que pueda estar contribuyendo a, o causando el problema que este experimentando; dame el valor para verlo, confesarlo a una persona de confianza, y la ayuda para resolverlo para poder ser sanado. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Santiago 5:16 (NVI).
2. Santiago 4:3 (RVR 1995).
3. Mateo 5:45 (NTV).
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