“Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo.”1
Jean Nidetch, un ama de casa de 214 libras desesperada por perder peso, fue al Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York donde le dieron una dieta ideada por Dr. Norman Jolliffe. Dos meses después, desanimada por las 50 o más libras que todavía necesitaba perder, ella invito a seis amigos de sobrepeso para compartir la dieta y hablar de cómo mantenerse en ella. Esto fue en 1963.
Hoy, unos 50 años después, un millón de miembros asisten a 250,000 juntas de Weight Watchers en 24 países cada semana. ¿Por qué pudo Nidetch ayudarle a personas tomar el control de sus vidas? Para responder a esto, ella cuenta una historia. Cuando ella era joven, pasaba por un parque donde veía a madres contando chismes mientras sus niños pequeños se sentaban en sus columpios sin nadie quien los empujara.
“Yo les daba un empujón,” dice Nidetch.
“¿Y sabes lo que sucede cuando le das un empujón a un niño en un columpio? Dentro de poco el aprende a columpiar por el mismo. Ese es mi papel en la vida—estoy aquí para darles un empujón a otros.”2
¿No es esto de lo que se trata el Cristianismo y el servir a Dios? Estamos aquí para darles un “empujón” a otros para ayudarles a levantarse cuando han caído, y poder parase por si solos. ¿Y quién sabe lo que pueda ser el efecto final?
Oración sugerida: “Querido Dios, “por favor ayúdame a ser bueno para darles a otros un “empujón” para ayudarles a aquellos que necesiten una mano cuando estén desanimados o en necesidad. Gracias por escuchar y contestar mi oración. Te agradezco. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Gálatas 6:2 (NTV).
2. El sitio de web ya no está disponible, pero puedes ver la historia de Jean Nidetch en: http://tinyurl.com/ygpzn6z (Solo en Ingles).
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