Extraña coincidencia o Guía divina

“Con estas palabras: “Bendito sea el Señor, el Dios de mi amo Abraham, que no ha dejado de manifestarle su amor y fidelidad, y que a mí me ha guiado a la casa de sus parientes.”1

Dios ciertamente se mueve en forma misteriosa … estoy convencido de que tiene un gran sentido del humor.

Había estado soltero por varios años en la época sobre la que voy a escribir, además de mi trabajo con ACTOS, también formaba parte del personal de la Catedral de Cristal en Garden Grove, California. Algunos de ustedes sabrán del programa de Navidad de la Catedral, “La gloria de la Navidad”, si alguna vez tiene la oportunidad de ver este programa les parecerá espectacular e inspirador.

Hace más o menos una década, era la última noche de “La Gloria de Navidad” y estábamos entre las dos presentaciones de la noche. Había algunas 2500 personas que salían a través de las puertas laterales y otras 2500 que lentamente entraban a través de la entrada principal. Había personas por todas partes – cientos de ellos – mientras yo cruzaba el área de la plaza en mi camino a dar una clase en otro edificio. Todos avanzaban excepto por una dama que parecía esperar por alguien. Lo único que podía ver era su espalda. Ella podría haber sido la esposa del rey Farouk o algo por el estilo. Estando en uno de mis divertidos estados de ánimo, me dirigí al lado de esta dama y, extendiendo el brazo le dije, “Señora, mil disculpas, lamento haberla hecho esperar, soy su acompañante por esta noche. ¿Nos vamos?”

Ella se dio la vuelta y se rió en forma sorprendida. Conversamos por unos minutos. Le dije que yo era parte del personal de la Catedral… ella me dijo que era de Napa al Norte de California y que era viuda. Nos simpatizamos el uno al otro y terminamos intercambiando números de teléfono. Le dije, “es usted muy valiente al darle su número de teléfono a un extraño.”  Respondió, “¿qué le hace pensar que es mi número de teléfono?” Le pregunté si le gustaría tomar un café después del programa (yo detesto el café). Ella no podía porque estaba esperando a la persona con quien se había citado esa noche. También dijo que si alguna vez visitaba Napa que me pusiera en contacto con ella. Le respondí, “Creo que estaré allí muy pronto.” Les comparto un secreto, yo nunca había oído hablar de Napa y no tenía ni idea de que estaba a 500 millas de distancia.

Tres años después nos casamos. Su nombre es Joy (Alegría en español)… y ella lo es realmente. Ella ha sido y es una verdadera bendición de Dios en mi vida. Ella es ahora socia por partes iguales haciendo todo el trabajo de oficina de ACTOS y es una parte vital en la expansión del evangelio de ACTOS Internacionales.

Joy y yo hemos tenido muchísimos momentos felices en nuestras vidas. Para mí la vida no había sido mejor ni más satisfactoria. Constantemente bromeo con Joy y le digo que “estando ella en el camino el Señor me guió.”

Ahora mi pregunta es: ¿Fue esto una extraña coincidencia o guía divina?

Dejare que ustedes juzguen… pero por mi ciertamente le agradezco a Dios por ese encuentro tan extraño, divertido e inusual. Y como lo he dicho, creo que dios tiene sentido del humor.

Se sugiere al siguiente oración: “Dios mío,  gracias porque todos los días al entregarte y confiarte mi vida y mis caminos tengo la seguridad de que a través de los buenos así como de los malos momentos tú me guiarás por el camino. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”

1. Génesis 24:27 (KJV).

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