¿Por cierto, qué es el pecado?

“La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer: — ¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?”1

La mayoría de los lectores están familiarizados con la prueba que Dios le puso al primer hombre y a la mujer, Adán y Eva. Dios les dijo muy claramente que ellos podían comer del fruto de todos los arboles  en el jardín del Edén excepto por un árbol en particular. Si ellos comían de ese árbol morirían.2

Para tentarlos, el diablo (apareciendo en la forma de una serpiente) le dijo a Eva, “¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?” La pregunta parece muy inocente pero le dio la oportunidad de sembrar la semilla de la duda en la mente de Eva. Trágicamente, Eva tomo el anzuelo y la semilla empezó a tomar raíz.

Entonces vino la mentira del diablo la cual tenía un elemento de verdad que la hizo más creíble y mucho más sutil. La serpiente le dijo a la mujer: “¡No es cierto, no van a morir!” “Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal.”3

En nuestras vidas, el ser como Dios es tal vez la tentación más grande y más sutil. 

Es verdad, Adán y Eva sería como Dios: sólo en que sabría la diferencia entre el bien y el mal. Lo que Satanás no les dijo fue que si comían del fruto prohibido no sólo conocerían el bien y el mal, sino que también quedaría para siempre en un completo estado del mal y, como tal, separados de Dios. 

Sin embargo, la esencia del pecado de Adán y de Eva no fue tanto el comer de la fruta prohibida. Fue el ponerse a sí mismos como jueces entre Dios y Satanás. Al hacerlo se pusieron por encima de Dios — usurpando su autoridad. Este fue el pecado que causó su caída. Tomar del fruto prohibido fue el resultado de esta acción. 

Para hacer este concepto más claro, imaginen a Dios a la izquierda, Satanás a la derecha y vean a Adán y Eva colocando por encima de ambos y decidiendo quien tiene razón y quién está equivocado. Absurdo, lo sé, pero esto es exactamente lo que hicieron. Tomaron el lugar de Dios.

En primer lugar esta fue la causa de la caída de Satanás. El quería ser como Dios diciendo, “Subiré a la cresta de las más altas nubes; seré semejante al Altísimo.”4

Esto también es en el corazón del movimiento New Age cuyos adherentes no hablan de Dios tal como lo es, sino “del dios” interno. Esto es, ellos se ponen al mismo nivel con Dios y usurpar su autoridad. Ellos mismos se nombrar jueces de Dios y de su palabra. Todos hacemos esto cuando ignoramos las directivas de Dios y cuando decidimos lo que es correcto o incorrecto y lo que está mal  o lo que está bien. 

Además, al elegimos (como tantos lo hacen) lo que aceptamos de la Palabra de Dios y rechazamos lo que no nos gusta, hacemos exactamente lo mismo que Adán y Eva hicieron. Nosotros mismos nos ponemos por encima de Dios y hacernos que nuestra voz sea la voz de autoridad: esto está en el corazón mismo del pecado. 

Mañana describiremos los tres aspectos principales del pecado.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a comprender lo que es el pecado, que tan devastador es, y a nunca usurpar tu autoridad en mi vida. Se mi SEÑOR, mi Dios y mi Salvador — siempre y en todos mis caminos. Gracias por escuchar y responder a mis oraciones. En el nombre de Jesús, amen.”

1. Génesis 3:1 (NIV).
2. Génesis 3:2-3 (NIV).
3. Génesis 3:4-5 (NIV).
4. Isaías 14:14 (NIV).

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