“Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos. En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti.”1
Ron Hutchcraft comparte cómo un hombre que él conocía “de repente haría este anuncio: ‘¡Verificando la actitud!’ Eso no significó mucho para mí hasta hice amistad con unos pilotos privados. Pero la palabra ‘actitud’ puede ser una palabra de vida o muerte para un piloto. Uno de mis amigos me describió la actitud de un avión como una posición en relación con el terreno, con el horizonte…. Después de décadas de vuelos, incluyendo el aterrizaje en portaaviones, resumió la importancia de la actitud de un avión de esta manera: ‘Actitud correcta, seguimos volando. Actitud equivocada, hemos dejado de volar.’
“Los pilotos comentan que cuando se vuela utilizando los instrumentos, en aquellos tiempos cuando las condiciones no les permiten volar visualmente — uno ajusta su actitud basándose en un instrumento llamado horizonte artificial. En realidad muestra donde está el horizonte en realidad. Pero cuando no se puede ver ningún punto de referencia, los sentidos comienzan a jugar trucos con las personas. Un amigo mío quien es un piloto veterano dice que en ocasiones aún tiene que luchar con sus instintos y sentimientos que le están mintiendo sobre si va hacia arriba o hacia abajo. Lo único que le está diciendo la verdad es su horizonte artificial”.2
La vida también es así. La actitud que se popularizó hace varios años: “Si se siente bien, hágalo”, ha tenido un efecto desastroso en muchos individuos y en gran parte de nuestra sociedad que se ha convertido en una sociedad increíblemente permisiva. Como tal estamos en una resbalosa cuesta que continua inclinándose constantemente.
Los sentimientos pueden ser una de las directivas a seguir más peligrosas cuando se trata de elegir entre un curso de acción correcto o incorrecto. El instrumento que Dios ha dado a nosotros para mantener nuestra actitud correcta es su palabra, la Biblia. Vamos en contra de sus directivas a nuestra propia cuenta y riesgo. Como cristianos debemos hacer lo que es correcto, independientemente de lo que nos dicen nuestros sentimientos. Actitud correcta, seguimos volando. Actitud equivocada, nos estrellamos.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por tu Palabra, la Biblia, la cual me da la actitud correcta a seguir y me guía a través de las tormentas de la vida. Dame la sensatez necesaria para confía en tu palabra y obedecer tus directivas — sin importar cuales sean mis sentimientos. Gracias por escuchar y responder a mis oraciones. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Salmos 119:10-11 (NIV).
2. “A Word With You,” Ron Hutchcraft, http://www.hutchcraft.com/. (Sólo en inglés)
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