“Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.”1
En su libro, Imperio de las Mentes, Dennis Waitley comparte como alrededor de 1920 cuando Ernest Hemingway estaba trabajando duramente para perfeccionar su trabajo, él perdió un maletín en el que guardaba todos sus manuscritos—muchas historias en las que él había estado trabajando laboriosamente para pulir todos los detalles a la perfección—las cuales pensaba publicar en su libro. El devastado Hemingway no podía concebir la idea de volver a hacer el trabajo. Él sólo podía pensar en los meses que había dedicado a escribir arduamente—y ahora pensaba que habían sido por nada.
“Pero cuando él se lamentó de su pérdida con el poeta Ezra Pound, Pound lo llamó un golpe de suerte. Pound le aseguró a Hemingway que cuando él escribiera las historias de nuevo, él olvidarías las partes débiles; sólo el mejor material reaparecería. Pound consideraba esto como una oportunidad. Hemingway escribió las historias de nuevo—y el resto, como se dice, es historia. El se convirtió en una de las mayores figuras de la literatura estadounidense.”2
Para aquellos que confían su vida a Cristo diariamente, nuestras desilusiones, como alguien más lo dijo, son las citas de Dios ya que él quiere usar todas las circunstancias adversas para ayudarnos a crecer y a madurar para ser mejores personas.
Hablando en forma personal, fue en mis años de juventud y me encontraba postrado en cama debido a un accidente en construcción que “escuche” la suave voz de Dios llamándome para trabajar en lo que aun estoy haciendo el día de hoy. Años después, fue una crisis familiar la que me llevó a salir de Australia—una situación que Dios utilizó para duplicar mi ministerio. Como muchos de nuestros lectores, yo también podría nombrar muchas desilusiones para mostrarles como estas son bendiciones disfrazadas y como Dios las usa para bendecirme más de lo que yo pudiera haber imaginado.
El desea hacer lo mismo por ustedes. Y lo hará al confiar nuestras vidas y nuestros caminos a Dios cada día por el resto de nuestras vidas.
Se sugiere la siguiente oración” “Dios mío, te entrego mi vida y mis caminos y te pido que uses cada desilusión en mi vida como una de tus citas. Cambia cada experiencia negativa en bendición, y usa cada una para hacer algo bello de mi vida. Gracias por escuchar y responder a mis oraciones. En el nombre de Jesús, amen.”
1. Romanos 8:28 (NVI).
2. Dennis Waitley, Imperio de la Mente (New York: William Morrow y Compañia, Inc., 1995), pag. 122.
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