“Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.”1
“En sus memorias, una mujer con un pseudónimo escribe de sus experiencias como una enfermera de campo durante la guerra civil. Trabajó para las fuerzas Confederadas, revisando cada día a docenas de soldados heridos y enfermos. Un día al final de la guerra, llegó la noticia de que el Presidente Lincoln visitaría este hospital de los Confederado. Muchos de los soldados rebeldes estaban aterrados de pensar en conocerle. Sin duda Lincoln era un monstruo, y él trataría cruelmente a los soldados confederados! Pero cuando Lincoln entró a la tienda de campaña que funcionaba como hospital, él comenzó a llorar. Él se arrodilló junto a las camas de los soldados heridos y les habló suavemente. Él les dio palmadas y les acomodó el pelo, sólo como un padre podría hacerlo. Y cuando él se fue, los hombres no podían dejar de hablar acerca de que hombre tan bueno era él. Habían esperado ver a un tirano y en su lugar encontraron a un líder gentil y piadoso.”2
En los días de la infancia yo solía creer que Dios me castigaría por cualquier agravio que hubiese cometido. Y, que si cometía grande pecados o pecados lo suficiente malos, él podría matarme incluso. Por desgracia, eso vino por cómo me sentí acerca de alguien que tuvo un impacto profundo en mi vida temprana. Lamentablemente, yo había proyectado erróneamente mis sentimientos hacia esta persona en Dios, el Padre celestial
¿Cómo me alegra saber lo equivocado que estaba. Es cierto que Dios está en contra de todo pecado e infractor, no porque él quiera destruirnos, sino porque él es verdaderamente un padre amoroso que desea protegernos para que no nos lastimemos a nosotros mismos o a los demas—y para salvarnos de las últimas consecuencias del pecado que es la muerte eterna, que, a su vez, es la separación eterna de Dios, el autor de todo amor y vida
El hecho es que independientemente de lo que usted y yo hayamos hecho o no, Dios nos ama con un amor eterno e incondicional. Pero él quiere que vayamos a él por su perdón y para ayudarnos a vivir vidas sanas, significativas y llenas de amor.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por amarme y aceptarme como soy, y también porque me amas tanto que me dejas ser como soy. Por favor ayúdame a entender que yo comprendo que mis pecados están perdonados y que he aceptado el regalo de vida eterna. Gracias por escuchar y responder a mis oraciones. En el nombre de Jesús, amen.”
NOTA: para estar seguros de que sus pecados han sido perdonados y de que usted tiene el regalo de Dios de la vida eterna por favor oprima en el enlace para conocer a Dios en https://learning.actsweb.org/sp/conocer_a_dios1.php.
1. Juan 3:16 (NVI).
2. Kemp Battle, Corazones de fuego: Las grandes mujeres de América y sus leyendas (New York: Harmony Books, 1997), páginas. 332-333.
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