“Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo.”1
Brett Blair cuenta cómo el ya fallecido Dr. Paul Quillian, el querido pastor de la primera iglesia Metodista de Houston, Texas, vio (en sus quince años de ministerio) a la iglesia crece de 2500 a 6000 – un esfuerzo que él llamó un trabajo del amor. No muchos sabían que de joven el Dr. Quillian había pensado muy poco en el ministerio y trabajaba en Pine Bluff, Arkansas, en una planta embotelladora cuando su pastor le llamó. Su pastor comenzó con la pregunta, “¿Qué edad tienes?”
“Treinta.”
El pastor de Quillian continuó, “¿cuando finalmente estés parado frente al Señor nuestro Dios, que le dirás que hiciste en la tierra – que hiciste refresco/soda de color rojo?”
El joven respondió molesto, “¿y qué está mal con el refresco/soda rojo?”
Nada-excepto que tú estás dotado con grandes talentos y capacidades que me placen para Dios y el ministerio cristiano.”
Consecuentemente el joven regresó a la escuela y se preparó para el ministerio de la predicación. Él viajaba de un lugar a otro en Arkansas. Finalmente le llamaron a la iglesia en Houston. Él se convirtió en un líder maravilloso para Cristo porque alguien reconoció los dones y los talentos dentro de él y tomó algunos minutos de su día para decírselo.2
¿Están ustedes usando sus talentos para la gloria de Dios y el mejoramiento de los demás? ¿Y conoce usted a alguien cuyo potencial usted ve? Asegúrese de decírselos y sea un apoyo para ellos.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por todas las personas que me animaron cuando más lo necesitaba. Por favor ayúdame a usar los dones que me has dado para servirte sin importar que tan pequeño o grande pueda ser. Y ayúdame a ser una persona que apoye a aquellos que necesiten una palabra de apoyo cualesquiera que necesite ser esa palabra. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”
1. 1 Tesalonicenses 5:11 (NIV).
2. Brett Blair, Sermon Illustrations, Enero del 2000.
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