Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo.
King Duncan escribe sobre Larry Doby quien era uno de los bateadores más finos del béisbol. É1 es muy conocido por los fanáticos del béisbol porque él fue el primer Africano-Americano en jugar para un equipo de la liga americana. “El año era 1947. Doby era un novato prometedor para los Indios de Cleveland, pero no lució muy prometedor en su primera oportunidad al montículo. Él estaba tenso y nervioso. Él abanico a tres bolas, y falló en cada una de ellas. Él no consiguió estar ni a un metro de la pelota. Lentamente caminó de regreso a la banca cabizbajo. Él se sentó al final de la banca y reclinó su cabeza en sus manos.
“Un jugador de nombre Joe Gordon estaba en ese mismo equipo de Cleveland. Joe era un jugador de segunda base excepcional. Su turno fue exactamente después de Doby. Gordon tenía un buen record de bateo en contra del lanzador que estaba en el montículo ese día. Pero algo absolutamente extraordinario estaba a punto de suceder. Joe Gordon fue hasta su lugar y le falló a los tres lanzamientos uno tras otro – cada uno por lo menos medio metro. Él caminó lentamente de regreso a la banca y se sentó al lado de Larry Doby. Entonces Joe Gordon lentamente puso su cabeza en sus manos.
¿Lo hizo a propósito? Nunca lo sabremos. Sin embargo es interesante indicar que a partir de ese día cada vez que Larry Doby fue al campo de juego, el primero tomaba el guante de Joe Gordon y se lo lanzaba a él.”2
Otros podrían sospechar que Joe Gordon probablemente lo hizo apropósito. Qué bueno si así fue. Es triste decir que en la iglesia hay algunas personas que se sienten intimidadas por cualquier persona que pudiera ser capaz de hacer algo mejor que ellos u obtener un poco mas de crédito así que ellos se dedican a tratar de bloquear a los demás en cada oportunidad que se les presenta. Piensen en como en los días de Jesús los líderes religiosos se sintieron intimidados por él. Ellos estaban verdes de envidia y eventualmente lo crucificaron.
Pero gracias a Dios por los Joe Gordon que tiene el don de animar a los demás y lo hacen generosamente. Anímenos a alguien el día de hoy. Esto podría marcar una gran diferencia en su vida – tal vez para la eternidad.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por todas las personas que me han dado su apoyo a lo largo del camino… que me han dado ánimos cuando yo arrastraba los pies… y me levantaron cuando caí. Por favor ayúdame a hacer lo mismo por otros. Y sobre todo, gracias por tu constante fe y por tu amor eterno por mí, aun cuando he estado en mis peores momentos. Gracias por escuchar y responder a mi oración. En el nombre de Jesús, amen.”
1. 1 Tesalonicenses 5:11 (NIV).
2. King Duncan http://www.sermons.com/
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