Poco después el hijo menor (el hijo prodigo juntó todo lo que tenía y se fue a un país lejano; allí vivió desenfrenadamente y derrochó su herencia. Así que fue y consiguió empleo con un ciudadano de aquel país, quien lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tanta hambre tenía que hubiera querido llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero aun así nadie le daba nada. Por fin recapacitó y se dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, y yo aquí me muero de hambre. Tengo que volver a mi padre y decirle: Papá, he pecado contra el cielo y contra ti….”1
Para que la persona codependiente supere su problema los siguientes pasos le ayudarán:
Primero, la persona codependiente necesita ver su problema y aceptar la responsabilidad de sus propias acciones y de su recuperación
Segundo, él necesita crear límites sanos y aprender decir no a aquellos que quisieran que él hiciera las cosas por ellos, cosas que ellos pueden y necesidad hacer por sí mismos.
Tercero, él necesita dejar de culpar a los demás por su infelicidad o por las dificultades que él tiene. El culpar a los demás es una manera de evitar el hacerle frente a su propio problema el cual él se niega a aceptar – y no tomar responsabilidad por la parte que el juega en esta situación. Culpar a otros y evitar la responsabilidad personal está centro de tanta infelicidad.
Cuarto, los codependientes necesitan dejar de intentar el cambiar a los demás. Tienen una compulsión por arreglar a todos excepto a sí mismos. El intentar cambiar o arreglar a los demás conduce solamente a la frustración y a la cólera para ambas partes. La única persona a quien podemos arreglar o cambiar es a uno mismo, y a como cambiamos, otros a nuestro alrededor casi se ven obligados a cambiar – y quiero agregar que no siempre es para mejorar. La gente sobre-dependiente no desea que nosotros cambiemos porque eso los descontrola.
Quinto, los codependientes necesitan llegar a términos con sus problemas. Mientras que una persona sobre-dependiente es a menudo adicto a una cierta forma de comportamiento compulsivo, el codependiente es adicto al adicto. En realidad, ambos son sobre-dependientes el uno del otro. Ambos están siendo irresponsables.
Porque los codependientes necesitan sentirse necesitados en orden de sentirse amados, sufren de la falta de amor, generalmente de la niñez, y han confundido la sensación de ser necesitado con la sensación de ser amado. Para sentirse necesitados algunos codependientes llegan a los extremos para mantener a la otra persona dependiendo de ellos. Pueden ser leales hasta el punto de ser destructivos tanto para ellos mismos como para los demás.
En la superficie, la codependencia puede parecer como cariño, amabilidad y cristiandad. Sin embargo, en su centro es una confusión de responsabilidad. El codependiente está tan ocupado tratando de resolver las necesidades de los demás, que descuida el tomar la responsabilidad para resolver sus propias necesidades y de aceptar y resolver sus propios problemas
Al hacerlo así, él bloquea las consecuencias naturales del comportamiento destructivo de alguien más. Por ejemplo, mientras Janet continúe pagando las cuentas de Phil por él, y continúe aceptándolo de regreso sin serias consecuencias después de sus aventuras, él nunca aprenderá a ser responsable en materias financieras o en su relación. Solamente cuando Janet deje de proteger y “salvar” a Phil y permita que él haga frente a las consecuencias de su acciones irresponsable y su comportamiento es que habrá alguna esperanza de que Phil se recupere.
Con respecto a John, le dije a Kim “El aceptar a John es una cosa. El aceptar su comportamiento transvestista es algo muy diferente. Mientras usted acepte su comportamiento y lo proteja, él nunca mejorara y, como tal, usted es una parte de su enfermedad.”
Los codependientes necesitan permitir que las personas enfrenten las consecuencias de sus acciones, y, en caso de ser necesario, dejarlos tocar fondo—como lo hizo el hijo prodigo en las escrituras de hoy. Solo entonces él entró en razón. Los codependientes también necesitan aceptar responsabilidad de sí mismos y trabajar en su propio crecimiento y recuperación. Una manera eficaz de hacer esto es el unirse a un grupo de ayuda o a un grupo similar. Aquí, usted puede aprender a sentirse amado por quien usted es, y no por lo que usted hace por los demás.
Sobre todo, los codependientes necesitan confiar su vida a Dios – a un poder mayor que el suyo propio – y pedirle a diario que él los enfrente con la realidad de sus problemas, que les ayude a ver las raíces de lo que está pasando y que los conduzca hacia la ayuda que necesitan y el valor para superarlo. Dios puede hacer un trabajo mucho mejor con nuestras vidas de lo que nosotros podemos hacer. ¿Por qué no confiárselo a él hoy y todos los días?
Continuará…
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, ayúdame a estar disponible para aquellos que tengan una necesidad genuina, y a aprender a decir no a aquellos a quienes he estado rescatando y tomando responsabilidad por ellos. Ayúdame a ver mi necesidad y a ser responsable por mi comportamiento, crecimiento y recuperación. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”
1. Lucas 15:13, 15-18 (NIV).
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