Pequeñas cosas – grandes consecuencias


“Atrapen a las zorras, a esas zorras pequeñas que arruinan nuestros viñedos, nuestros viñedos en flor.”1

El año pasado tuvimos la oportunidad de tener unas vacaciones en Hawái dónde, por supuesto, hay muchas playas bellísimas. En una particular y pintoresca playa en donde los nietos se encontraban buceando, cercana a ella estaba una sección rocosa. Allí estaba un letrero de advertencia que en grandes letras rojas simplemente decía, “Playa peligrosa. Si lo duda, no lo haga.”

Muy seguido en situaciones similares algunos atrevidos retan a la fe y vamos, muy tarde, ellos comprenden que cometieron un drástico error y han sido seriamente lastimados o algunos hasta han perdido la vida.

“Si lo duda, no lo haga” es un lema que se puede aplicar a todas las áreas de la vida–especialmente a las áreas de las relaciones sentimentales, la moral y la ética.

Muchas personas han empezado a ir cuesta abajo por un camino muy estrecho diciendo a sí mismos, “Una pequeña mentira no dolerá … una pequeña traición no se notará…una pequeña inmoralidad no hará ninguna diferencia, un cigarro no me afectará y una droga no significa nada.

Lo que ellos no comprenden es que muy seguido las pequeñas cosas nos llevan a cosas mayores—ya sea para bien o para mal. De niño yo asistía a una pequeña iglesia en mi pueblo natal. Empecé a servir a Dios cuando era solo un adolescente recogiendo los libros de los cantos después de los dos servicios religiosos de los domingos. Era algo pequeño, pero una cosa llevó a otra y a otra cosa y a otro—hasta que por los últimos cuarenta años he tenido el privilegio de alcanzar a miles con el evangelio alrededor del mundo, primero a través de la palabra escrita y la última década a través de los correos electrónicos y el Internet.

El mismo principio se aplica a las malas acciones. Me imagino que los contadores de Enron, Arthur Andersen, WorldCom, etc., empezaron de una forma muy pequeña a ajustar los libros … un pequeño ajuste aquí … otro pequeño ajuste por acá … después un ajuste un poco más grande … y así se fue hasta que la compañía se colapsó.

Mi corredor de bolsa en Australia quien había manejado el fondo de mi retiro—30 años de ahorros—se robó todos mis ahorros hace varios años y por lo menos de otros ocho clientes. O él escondió todo el dinero o se lo gastó todo, porque cuando el juez le ordenó pagar, él se declaró en bancarrota. Solo un tiempo antes de que él empezara a robar se había abierto un casino cerca de la oficina. Me imagino que posiblemente él empezó a apostar de forma pequeña … empezó a perder dinero … y más dinero … entonces empezó a robarle a un cliente … perdió más dinero … entonces le robó a otro cliente … y así hasta que fue apresado. Ahora él está pasando unos de los mejores años de su retiro en prisión.

Cuando aprenderemos que el pecado tiene su propio camino destructivo y que lo que sembremos es lo que cosecharemos—si no es ahora, será después en la eternidad—a menos que nos arrepintamos de nuestros pecados y regresemos al camino de Dios. El mejor consejo es ese que está en el letrero de la playa en Hawái, “Si lo duda, no lo haga.”

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a siempre vivir en armonía con los principios de la vida que se encuentran en tu palabra la Biblia. Y concédeme que nuestra nación comprenda que estas son verdades eternas y universales que no se pueden romper sin que haya consecuencias. Concédeme que confesemos nuestros pecados y desobediencias y regresemos a ti. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”

1. Cantares 2:15 (NASB).

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