Perdón contra la reconciliación

“No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos. Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos.”1

Siguiendo nuestras recientes series en los Encuentros Diarios sobre el “Perdón”, una cantidad de lectores desean saber si el perdonar a la otra persona significa que tenemos que olvidar lo que ha pasado; ¿o amarlos y permanecer con ellos si son abusivos; o confiar en ellos?

La respuesta es ¡no, no, no! Permítanme explicarlo un poco más.

Cuando hemos pecado, necesitamos reconciliarnos con Dios,2 mas mientras que el reconciliarnos con los demás es lo ideal, no siempre es posible—y en algunas ocasiones no es lo mejor. Algunos maestros dicen que el perdón no es posible a menos que la persona que ofende admita lo que ella/él ha hecho y pida perdón a los que ha ofendido. Si esto fuera verdad, muchos de nosotros estaríamos atorados en la vida simplemente porque muchas personas no admiten o no admitirán que han hecho algo erróneo, y mucho menos desea disculparse de sus acciones. 

El perdón depende solamente de la persona que ha sido lastimada. La reconciliación depende de las dos personas, el ofendido y el ofensor. 

Una lectora, cuyo marido era un alcohólico que abusaba físicamente de ella y era peligroso cuando estaba borracho, deseaba saber si el perdonarlo significaba amarlo y confiar en él. Ella sí que estaba en un predicamento. Sin embargo, lo mejor que ella podría hacer sería el confrontarlo y hacerle saber que ella no iba a tolerar su comportamiento ni un minuto más, y que al menos que él entrara a un tratamiento para alcohólicos y personas abusivas, ella y los niños se separarían de él y no volverían hasta que un consejero les pudiera asegurar que ella y los niños estarían a salvo viviendo con él. Si ella continua tolerando su abuso y su comportamiento destructivo, ella llegará a ser parte de su enfermedad. En casos como este, lo primero que ella necesita hacer es buscar la ayuda de un consejero profesional, porque algunos de estos maridos pueden llegar a ser extremadamente abusivos y peligrosos.

Al menos que las personas destructivas y abusivas (ya sean hombres o mujeres) se arrepientan y cambien su forma de ser, es mejor evitar asociarse con ellos cuando sea posible. Como lo indica la Biblia, no es posible vivir en paz con todas las personas.

Se sugiere la siguiente oración, “Dios mío, en todas mis relaciones, por favor ayúdame a perdona a los que me han lastimado, a buscar el perdón de las personas a quienes he lastimado y dame la sabiduría de saber cuándo es aconsejable o no una reconciliación y dame el valor para hacer lo que sea necesario sin importar que tan doloroso sea o cuanto miedo me dé. Gracias por escuchar y responder a mi oración. En el nombre de Jesucristo, Amén.” 

1. Romanos 12:17-18 (NASB).
2. 2 Corintios 5:20 (NIV).

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