“¡Perdóname aquellos pecados de los que no estoy consciente!”1
Quizás usted o alguien que usted conoce ha pasado por todos los “pasos del perdón” nosotros hemos escrito sobre ellos en los últimos días pero aún no puede encontrarlo en su corazón el perdonar a alguien que lo ha lastimado profundamente.
Una razón de esto es cuando reaccionamos de más. Hacemos esto cuando algo qué alguien nos hizo en el pasado nos despierta la cólera y el dolor por aquellos eventos del pasado que no se han resuelto. Debido a esto, es muy difícil (si no imposible) perdonar a alguien por algo que sucedió en el presente cuando no hemos podido perdonado a algún otro por lo qué sucedió en el pasado.
Por ejemplo, mientras que esto es quizás un caso extremo, James Townsend habla de Mildred McWhorter quien “ha trabajado por casi treinta años con familias en problemas en una misión que se encuentra rodeado por casas dilapidadas en el norte de Houston, Tejas. Las personas en el área la conocen como “Srta. Mac.”
“Una vez que ella vio a Gilberto, un niño de ocho año de edad que camina con sus manos sobre su cabeza. Cuando ella le pregunto por qué él hacía eso, Gilberto contestó, “no puedo decirle. Mi mama lo hizo.”
“Ella descubrió que grandes secciones de la piel debajo de cada brazo habían sido frotadas fuertemente y la sangre corría por el costado de Gilberto. La Srta. Mac aprendió eventual que la madre de Gilbert había puesto un saco de yute sobre su cabeza y brazos. Ella le había atado sus brazos sobre el tendedero de la ropa de donde él colgó por horas. Si Gilberto lloraba, su madre le golpeaba con una escoba o le jalaba el pelo fuertemente. Ella hizo esto porque Gilberto le recordaba a su padre.
“La Srta. Mac pasó meses trabajando con esta familia, que constaba de nueve hijos. Cuando el dolor familiar y los resentimientos quedan sin resolver-como lo estaban al parecer entre la madre de Gilbert y su padre—estos resentimientos se pueden pasar y lastimar a la siguiente generación.2
Al trabajar con centenares de divorciados en estos últimos años, he observado que solamente un pequeño porcentaje están dispuesto a ser duramente honestos con sí mismos para ver y admitir lo que ellos han contribuido al fracaso de su unión. La mayoría desean culpar totalmente a la pareja por la desintegración. Simplemente no ven o no desean ver como un factor que contribuía (o era la causa principal) de manera importante a los problemas de la relación eran las situaciones sin resolver (especialmente con uno o ambos de sus padres).
No es ninguna maravilla esa la biblia “nos repita constantemente” la enorme importancia que tiene el perdonar a todos los que nos han lastimado—ya sea ayer o en el primer día de nuestra vida. Esto no es una exageración, porque un niño que fue rechazado desde el nacimiento o fue lastimado en la niñez tiene un dolor profundo que necesita enfrentar y resolver a través del perdón para vivir una vida plena como adulto. Es un hecho de la vida que las personas que fueron lastimadas terminan lastimando a los demás. Así que cada daño necesita sanar y cada persona que ha lastimado necesita ser perdonado-no tanto por ellos, pero para el bien de la persona que fue lastimada y de sus seres queridos.
Final de la serie … ¡recuerden el perdón es un proceso, no un acontecimiento “rápido”! Toma tiempo para trabajar a través del perdón y para resolver todos estos problemas de los que hemos hablado durante los últimos días.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a ver si algún sentimiento de dolor o ira son una exageración de conflictos sin resolver del pasado y si así es, por favor guíame para encontrar la ayuda que necesito para resolver esta situación. Y entonces, por favor ayúdame a perdonar a todos los que me han lastimado. Gracias por escuchar y responder a mi oración. En el nombre de Jesucristo, Amén.”
1. Salmos 19:12 (NIV).
2. James Townsend, Notas dePeloubet de la escuela dominical 1993-1994, Elgin, Illinois: David C. Cook Publishing Co., 1990).
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