Éxito

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”1

Se ha dicho que, “el éxito es la habilidad de tomar una meta que valga la pena y después emplear todo nuestro lo que esté en nuestro poder para lograrla.” Una mejor manera de decir esto es: “El éxito es la manera de descubrir la meta y el propósito que Dios tienen para nuestras vidas y entonces, con la ayuda de Dios, emplear todas nuestras energías para lograr esta meta.” Estoy seguro que esta es la forma en la que el Apóstol Pedro vivió su vida después de entregársela a Jesucristo y se convirtiera en uno de los líderes cristianos más efectivos.  

Para que nosotros tengamos éxito ante los ojos de Dios no tenemos que ser el Apóstol Pedro o alguien más.  Sólo necesitamos descubrir la meta de Dios y el propósito para nuestras vidas y mantenernos comprometidos a esto en los tiempos buenos como en los malos. El cumplir este designio tal vez no sea fácil. Aun con la ayuda de Dios, tomara convicción, resistencia, fe, y trabajo duro. Sin embargo, nos da algo por que vivir y es algo que es más grande que nosotros—¡y en la vida por venir las recompensas serán eternas!

     Me gustan las palabras del poeta que escribió:
     Prefiero tropezar mil veces
     tratando de llegar a la meta,
     que sentarme con la multitud
     protegido del clima a ser
     un ser seco y satisfecho de sí mismo.
     Prefiero hacer y atreverme
     todos mis días con todos mis errores,
     que a mirarlos, esperar y morir
     satisfecho a mi propia manera
     Prefiero vagar e equivocarme,
     tropezar ciegamente
     que por mi seguridad 
     y  temeroso a equivocarme
     estar seguro, a salvo y muerto.

                    – Autor Desconocido

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, ayúdame a levantar la vista y poder ver más allá del temporal para poder tener un vistazo de lo que es la eternidad y vivir mi vida de acuerdo a tus valores y en armonía con tu meta y designio para mi vida. Gracias por escuchar y responder a mi oración. En el nombre de Jesucristo, Amén.” 

1. Filipenses  3:13–14 (NLT).

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