Carpe Diem—Cosecha el día

“Quién vigila al viento, no siembra; quien contempla las nubes, no cosecha. Siembra tu semilla en la mañana, y no te des reposo por la tarde, pues nunca sabes cuál siembra saldrá mejor, si ésta o aquélla, o si ambas serán igual de buenas.”1

Ya que en Encuentros Diarios tenemos subscriptores de todas partes del mundo, yo recibo todo tipo de pedidos. De vez en cuando alguien quiere que le ayude a venir a Estados unidos para obtener su educación. La mejor forma de ayuda que les puedo dar es el compartir la forma en la que yo lo hice.

En mis días mozos—ya hace bastante tiempo—tenía una sensación muy definida del llamado de Dios para mi trabajo como cristiano. Tambien tenía un gran deseo de venir a los Estados Unidos para estudiar y prepararme para lo que fuera que Dios me llamará a hacer. No era lo suficientemente inteligente para saber que mi familia era pobre, pero sabía que no había manera en la que ellos me pudiesen ayudar. Tampoco tenía un solo centavo, pero lo que si le pedí a Dios fue que me diera el trabajo suficiente para poder reunir el dinero que necesitaba. Fue increíble, el trabajo empezó a llegar y tuve lo suficiente para poder pagar por mi viaje y mi primer semestre en un colegio en los Estados Unidos.

En el verano estando en Chicago, conduje un autobús de pasajeros por las mañanas así como durante las tardes, en medio de mis horarios pintaba casas y por las noches trabaje en la limpieza de una iglesia muy grande. Trabajaba siete días a la semana. Hice todo tipo de trabajos (algunos muy pequeños), también, durante el año escolar. Nunca fue fácil y muy seguido tuve que tomar cualquier tipo de trabajo que pude obtener. Pero Dios me mostro el camino y yo logré terminar el colegio y la universidad.

Que verdadero es el viejo refrán, “Cuando hay voluntad todo es posible.”

Aún más, es mi convicción personal que si cualquier cosa es la voluntad de Dios, siempre habrá la manera de lograrlo. Y la fe nos dice, “¡con la ayuda de Dios yo ‘Carpe Diem’—aprovechare el día y encontraré el camino!

Aun hoy, muchos años después, tengo un segundo trabajo de medio tiempo en orden de poder sostenerme y mantener abierto el ministerio de ACTOS. Pero como lo dijo el apóstol Pablo, “Por esto, ya que por la misericordia de Dios tenemos este ministerio 9 de dar als buenas nuevas a los demás), no nos desanimamos.”2

¿Hay algo que han querido hacer por largo tiempo pero nunca han encontrado la manera de hacerlo? ¿Sienten que Dios les está llamando o desea que hagan algo pero sienten que es imposible el hacerlo en este momento? Lo mejor que pueden hacer es empezar… no importa cómo o que tan pequeño sea lo que hagan. Cuando yo quise ir a la escuela superior para continuar el entrenamiento para mi trabajo, fue a la oficina de administración de la universidad y les dije que estaba muy interesado en sus cursos y los quería tomar, pero que eso era imposible porque mi esposa estaba enferma, tenía dos niños pequeños, y un trabajo de tiempo completo como ministro y estaba totalmente ocupado, pero aun así me inscribí. Y lo hice—termine mis cursos en un periodo de cinco años—un día a la vez.

Ivan Turgenev dijo, “si esperamos por el momento cuando todo, absolutamente todo esté listo, no empezaremos nunca.” Alguien mas dijo, “El empezar es la mitad del camino.” Y como lo dice la palabra de Dios, Quién vigila al viento, no siembra; quien contempla las nubes, no cosecha. Siembra tu semilla en la mañana, y no te des reposo por la tarde, pues nunca sabes cuál siembra saldrá mejor, si ésta o aquélla, o si ambas serán igual de buenas.”3

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, ayúdame a descubrir tus planes y el propósito para mi vida y muéstrame como puedo ser parte de lo que tú estás haciendo en el mundo hoy. No importa lo que sea, dame el discernimiento para saber lo que es y el valor para tomar el primer paso para cumplir ese propósito. Y gracias por el maravilloso privilegio de ser parte de tu plan. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.” 

1. Eclesiastés 11:4, 6 (TLB-NIV).
2. 2 Corintios 4:1 (TLB-NIV).
3. Eclesiastés 11:4, 6 (TLB-NIV).

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