“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.”1
Cuando las cosas van mal, así como tener una actitud positiva, ser realistas sobre nuestra situación, y aceptar lo qué ha sucedido, hay varias acciones adicionales que son muy y que necesitamos tomar.
Cuarto, expresar emociones. Cuando las cosas han ido entrado mal en mi vida, he aprendido a no negar mis sentimientos, así que cuando estoy afligido, lloro. Dios no sólo nos dio risa para expresar nuestra alegría, pero también lagrimas para expresar nuestro dolor y sufrimiento. El llorar tiene un efecto curativo. Calma el alma. Además, cuando me siento frustrado, comparto mis sentimientos con algún amigo. O si estoy enojado, comparto mis sentimientos con la persona con quien estoy enojado o las pongo por escrito y después tiro el papel a la basura.
Quinto, ser agradecido. Constantemente me tomo el tiempo de dar gracias a Dios por todas las cosas buenas en mi vida que exceden en gran número a mis pocos problemas. También doy gracias por mis problemas porque sé que en ellos Dios me enseña una valiosa lección. Como la palabra de Dios nos enseña, “dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”2
Sexto, Confía en Dios. He aprendido confiar en Dios—no siempre sin duda o confusión. No siempre entiendo porqué suceden las cosas malas. Sin embargo, una cosa entiendo, mientras que Satan y sus fuerzas del mal desean utilizar mis momentos difíciles para intentar destruirme, Dios desea utilizarlas para darme fortaleza. La opción es la mía.
Las únicas ocasiones en mi vida en las que he crecido han sido durante épocas difíciles. ¿Quién desea cambiar cuando todo va bien? También, si hay calidad en mi escritura y mi trabajo, todo esto viene de los problemas en la vida.
Mientras que no creo en arreglos rápidos o soluciones simplistas a los complejos problemas de la vida, sé que Dios nos enseña muchas lecciones a través de los momentos difíciles—si lo dejamos. ¡A pesar de la apariencia exterior, también creo que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”1—aún si es solo eventualmente!
¿Puede usted aceptar sus dificultades como oportunidades para crecer y pedirle a Dios que le muestre lo que él desea que usted aprenda con ellas? Si es así su vida será enriquecida grandemente, y usted puede convertirse en una persona más feliz, y más sana.
Se sugiere al siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a ver que en todas mis circunstancias cuando entrego y confío mi vida a ti, todas las cosas trabajan juntas para el bien. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”
1. Vea Romanos 8:28.
2. Efesios 5:20 (NIV)
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