“Entonces moisés respondió diciendo: ‘He aquí que ellos no me creerán, no oirán mi voz; porque dirán: “No se te ha aparecido el Señor.”‘ El Señor le dijo a Moisés, ‘¿Qué es eso en tu mano?’ Y él respondió: ‘Una vara.’”1
Le leído sobre un chico que adoraba escuchar música estaba amargamente desilusionado porque él no podía tocar ni cantar. Pero un buen hombre lo apoyo con estas palabras: “Hay muchas formas de hacer música. Lo que importa es la canción en tu corazón.” Ese chico—Antonio Stradivarius—tomo la palabra del buen hombre y se convirtió en el mejor creador de violines del mundo.
También leí sobre una mujer europea muy bien vestida en un safari Africano. El grupo se detuvo brevemente en un hospital para leprosos. El calor era muy intenso, las moscas zumbaban. Ella notó a una enfermera arrodillada en la tierra, atendiendo las llagas de los leprosos.
Con desdén la mujer remarco, ¡Pero, yo no haría eso ni por todo el oro del mundo!
“La enfermera tranquilamente contesto, ‘Tampoco yo lo haría.’”2
Así como Dios le preguntó a Moisés (quien se sentía muy incomodo) cuando le llamó para que guiará a los israelíes fuera de la esclavitud de Egipto, les hace la misma pregunta a ustedes y a mi hoy, “¿Qué es eso en tu mano?” Esto es, ¿cuáles son tus habilidades o talentos y cómo los estas usando para un propósito más grande? ¿Son para enriquecer su propia vida para sí mismo o para ayudar a enriquecer la vida de alguien más?
Se sugiere la siguiente oración: “Dio mío, ayúdame a encontrar la manera más efectiva para usar los talentos y destrezas que me has dado para servirte al servir a los demás de tal manera que lleven gloria a tu nombre. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”
1. Éxodo 4:1-2 (NKJV).
2. Donald L. Deffner, Seasonal Illustrations, p. 130.
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