“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto que ven que aquel día se acerca.”1
Existe dentro del corazón y el alma de cada uno de nosotros una necesidad y deseo de pertenecer. Aquel que no tiene un sentimiento de pertenecer o sentirse conectado en una relación con por lo menos una compañía importante o algún amigo tiene más tendencia a enfermarse físicamente, a deprimirse, a ser un paciente en una institución mental, o suicidarse. Tal vez no sea lo ideal pero podemos vivir sin estar en una relación romántica, pero no podemos vivir sanamente sin tener por lo menos una (y de preferencia más) relación sana.
El no pertenecer, no sentirse amado y aceptado y/o ser rechazado pueden ser una de las experiencias más dolorosas en la vida. Ralph Keyes escribió en su libro “¿Existe vida después de la Preparatoria?” que Mia Farrow la ocasión en que todas las chicas menos Mia fueron invitadas al baile. Tampoco la fama de Charles Schulz con la caricatura “Peanuts” lo hizo olvidar que el personal a cargo del anuario escolar rechazo sus caricaturas. La actriz Ali McGraw confesó que ella no ha olvidado el hecho de que no tuvo una sola cita durante la preparatoria. A Henry Kissinger sus compañeros lo recuerdan mejor como al niño con quien nadie quería comer a la hora del almuerzo.”2
Y tal vez muchos de nosotros podemos recordar cuando los niños escogían a los miembros del equipo y nosotros éramos los últimos en ser escogidos, Era muy devastador.
Y como lo he dicho en muchas ocasiones ¿si Jesús, cuando en la tierra, necesito relacionarse con amigos cercanos, cuanto más lo necesitamos nosotros? Hablando de manera personal, uno de los mejores lugares que he encontrado para hacer conexiones sanas y amistades es dentro de una iglesia que es sana y sus miembros no juzgan, no son legalistas, mas aman y respetan a Dios.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, gracias por crearme para relacionarme. Por favor ayúdame primeramente a ser un buen amigo y después a encontrar relaciones buenas que llenen de manera sana mis necesidades. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”
1. Hebreos 10:25 (NLT).
2. Donald B. Strobe, Collected Words. Cited on www.Sermons.com.
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