“No guardes tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corroen, y donde los ladrones buscarán y hurtarán; pero guarda tus tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corroen y donde los ladrones no horadan ni hurtaran. Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.”1
De acuerdo con Sir Winston Churchill, “Un optimista mira la oportunidad en cada calamidad, un pesimista mira la calamidad en cada oportunidad.” En otras palabras, vemos solo lo que queremos ver—muchas veces lo que está basado en nuestras prioridades.
Ralph Waldo Emerson dijo, “Cada uno de los grandes momentos en los anales de la tierra es el triunfo de algún optimista.”
Un proverbio Chino nos dice, “Las almas grandes tienen voluntad, las almas débiles tienen solo deseos.” EL tener voluntad o deseos se puede basar en nuestras prioridades o falta de ellas.
Y Toby Montgomery nos recuerda que las cosas a las que les dedicamos nuestro tiempo, energía y recursos son las que valoramos más. Esas son muestras prioridades.” O como Jesús lo dice “Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.”
Vale la pena el examinar nuestras prioridades regularmente y ver donde está nuestro corazón en realidad.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor ayúdame a saber cual es tu propósito para mí vida y con tu ayuda poder hacerlo mi prioridad para cumplir este propósito. Gracias por escucharme y responder a mi oración. De todo corazón en nombre de Jesús, amen.”
1. Mateo 6:19-21 (NIV).
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