“Y busque entre ellos algún hombre que reconstruyera el muro y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra para que yo no la destruyese; y no lo hallé.”1
En las calles de Portsmouth hace doscientos años, caminó un marinero a quien le faltaba un brazo y un ojo y en un persistente estado de nervios e incapaz de pisar un barco sin sentirse mareado. En realidad probablemente él debería estar recluido en un hospital para desahuciados de no haber sido su nombre Admirante Nelson. Su espíritu es lo que lo motivaba. El punto es, al pesar las características de un líder, recuerden que un espíritu decidido puede mover a un cuerpo débil a través del camino.”2
Hace más de dos mil años Dios le informó al profeta Ezequiel que el estaba buscando a un hombre que se “parase en la brecha” para salvar la tierra. Dios, aún hoy sigue buscando por hombres y mujeres que se pararán en la brecha para ayudar a traer a otros a Jesús, porque sin él, los espíritus que están pereciendo se perderán por siempre. Dios usa a personas ordinarias para cumplir sus metas en la tierra—la mejor cualidad no es nuestra fuerza, pero el tener un espíritu decidido y estar disponibles al; servicio de Dios.
Se sugiere la siguientes oración: “Dios mío, a pesar de mis insuficiencias, vengo a ti y estoy dispuesto a servirte. Por favor úsame para pararme en la brecha y ayudar a atraer a las almas perdidas a Jesús. Gracias por escucharme y responder a mi oración. De todo corazón en nombre de Jesús, amen.”
1. Ezequiel 22:30.
2. Teniente General Ira C. Eaker.
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