“Y todos nosotros, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, vamos siendo transformados de gloria en gloria a la misma imagen, como por la acción del Señor, del Espíritu.”1
En todo lo que nuestras manos tocan …
dejamos huellas
En paredes, en muebles,
En las chapas de las puertas, platos y libros.
Al ir tocando dejamos nuestra identidad.
Oh (Dios) por favor que ha donde vaya hoy …
ayúdame a dejar la huella de mi corazón –
huellas de compasión,
comprensión y amor.
Huellas de bondad y de una preocupación genuina.
¡Que mi corazón toque a un vecino solitario,
o a una hija que se escapó de casa,
o a una madre llena de ansiedad
o tal vez a un buen amigo!
¡Saldré hoy
para dejar huellas,
y si alguien llegase a decir,
“Sentí que me tocaste”
Que esa sensación sea
tu amor tocándolos a través de mí!2
Se sugiere la siguiente oración: Dios Mío, por favor ayúdame hoy y todos los días para que mi vida sea un reflejo a tu semejanza para que las personas con las que tengo contacto vean tu amor brillar a través de mí y así poder dejar tus huellas en ellos. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.
1. 2 Corintios 3:18.
2. Autor Desconocido.
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