En el día en que tengo miedo, yo en ti confío.”1
El miedo es definitivamente un problema en común para todos. Alguien dijo alguna vez que en la Biblia existen 350 “no temas”—¡casi uno por cada día del año!
Un miedo sano es una emoción que Dios nos ha dado. Sin esta emoción nos meteríamos en todo tipo de situaciones peligrosas. Estamos en lo correcto al temer o deberíamos temer el cruzar un semáforo en rojo o caminar solos por la noche (o durante el día) en un área peligrosa. Si no, entonces estamos fuera de contacto con la realidad.
Los temores que nos causan problemas son aquellos que nos causan ansiedad, insomnio, nos dan ulceras, causan fallas en nuestras relaciones y en el trabajo, etc., etc.
En la superficie estos temores parecen ser irracionales. Usualmente no son en el sentido que tengan sus raíces en temores pasados o experiencias traumáticas. Aún un perro, si ha sido abusado por un humano en el pasado, continuará sintiendo temor de los humanos. Así también las personas.
¿Y como entonces vencemos a nuestros temores?
Primero, como David, necesitamos confiar en el Señor y buscar su guía para encontrar la ayuda que necesitamos para resolver nuestros temores.
En segundo lugar, si nuestros temores son causados por experiencias traumáticas de nuestra niñez o en el pasado, es normal necesitar la ayuda de un terapeuta capacitado para resolver el problema desde la raíz y restaurar la confianza.
Ya sea que Dios nos sane directamente o a través de un consejero no importa. Lo importante es que elijamos confiar en Dios y le pidamos que nos dé el valor para enfrentar nuestros miedos—y no guíe hacia la ayuda que necesitamos para vencerlos. Como lo dijo le Rey David, “el día en que tengo miedo, yo en ti confío.”
Cuando siento temor, repito lo que dijo David quien también dijo, “El Señor está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”2
Que nuestra confianza sea más fuerte que nuestras dudas y nuestro amor más grande que nuestros miedos—ya que el Dios que nos trajo hasta aquí, no nos abandonará.
Se sugiere la siguiente oración: Amado Dios, por favor dame el valor de enfrentarme mis temores para no caer. Por favor guíame hacia la ayuda necesaria para vencerlos y así poder honestamente decir con David, busqué al Señor, y él me escuchó, y me libró de todos mis temores.”3 Gracias por escucharme y responder a mis oraciones. De todo corazón, en el nombre de Jesús, amén.”
1. Salmos 56:3 (NIV).
2. Salmos 118:6 (NIV).
3. Salmos 34:4.